Sobre el proyecto

Sencillamente soy yo, con todo lo que siento y todo lo que arrastro, pero al mismo tiempo sin ninguna intención de saber quién soy, teniendo clara solo una cosa: que no sé crear si no es desde mí, que necesito conectar personalmente con todo lo que hago para sentirme orgullosa de ello, y que, si no me remueve, pierde el sentido. Esta colección recoge gran parte de lo que me construye como persona: cosas que quiero, otras que me preocupan, la gente que me rodea y, sobre todo, el arte como método de expresión constante y espontáneo, priorizando siempre el proceso, la diversión y la libertad de expresión que me permite. El arte es uno de los pocos espacios en los que me siento más o menos segura y validada; es como un rayo de sol en invierno o casi como el aire que respiro. Antes he dicho que no tengo intención de saber quién soy, y es verdad, pero también puedo decirte que sin crear me sentiría un poco más vacía, un poco menos yo. Con los años he ido puliendo mis métodos, me he reconciliado con mi manera de ser y me he permitido crear desde el caos absoluto. Eso ha hecho callar un poco esa vocecita de la insuficiencia, y ya no busco parecerme a nada; ahora, lo más valioso de mi arte es que es mío, y solo puedo traducirlo en que toda la colección es un abrazo enorme a todas las versiones de mí que me han traído hasta aquí. Todo teñido de rojo, blanco y una gama de crudos, como si cada uno de los estilismos fuera un personaje diferente que representa una parte de mí. Pequeños dibujos hechos realidad, pintados de manera desenfadada con toques rojos, que recogen siluetas amplias que se estrechan irregularmente y volúmenes geométricos, acompañados de diferentes estructuras sencillas de punto.

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